No podemos estar más de acuerdo con lo que expone Juan Sevilla, profesor de la Facultad de Geografía de la Universidad de Uvieu, sobre el futuro de la ciudad residencial de Perlora:
«El espacio no tiene por qué ser todo un complejo cerrado y con un perfil único de visitante. De hecho, estamos en contra de un perfil único; creemos que debería ser visitado, disfrutado y aprovechado por perfiles distintos». Desde su punto de vista, «puede ser factible una combinación de aprovechamientos a través de canales comerciales y no comerciales. Esto es, acuerdos de organismos públicos con fundaciones, asociaciones, sindicatos o conjuntos de empresas que puedan participar en programas vacacionales».
A la espera de que el Gobierno del Principado de Asturias presente el documento del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI), ya hay cuestiones que son indiscutibles:
- Que fue precisamente la apuesta por su privatización la que llevó a Perlora a su cierre y abandono, acabando con años de un modelo turístico exitoso para Carreño.
- Que, aunque se busquen inversiones privadas para relanzar el complejo, indudablemente habrá que abordar con dinero público algunas fases de su urbanización y dotación de servicios, como ya se está haciendo.
Por tanto, parece lógico que de alguna manera revierta en la sociedad ese esfuerzo inversor y que Perlora, además de un centro vacacional al uso, sea un motor de dinamización social y cultural para Asturias. En Carreño esperamos que así sea y desde SOMOS Carreño colaboraremos con aquellos agentes sociales dispuestos a empujar para conseguirlo.
En Prensa:
Expertos y colectivos defienden una Perlora abierta a la sociedad asturiana
Las entidades sociales piden «altura de miras» a la Administración para hacer de Perlora «un icono»







